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Argentina campeón después de 28 años

El último título de la Selección Argentina se concretó el 4 de julio de 1993, en Guayaquil. El equipo que conducía Alfio Basile venció 2-1 a México en la final de la Copa América con un doblete de Gabriel Batistuta. Y como si la maldición de Béla Guttmann se hubiese hecho efectiva también en la camiseta celeste y blanca, nunca más Argentina había sido campeón. 28 años y seis días pasaron desde aquella final hasta esta, en Río de Janeiro, donde se terminó la racha, Argentina venció 1-0 a Brasil y se quedó con el trofeo. Los jugadores, entrenadores, dirigentes de AFA y -sobre todo- los hinchas de la Selección sufrieron todo tipo de contratiempos y frustraciones en ese tiempo.

El primer golpe fue en el Mundial de Estados Unidos 1994. Argentina llegó con un equipazo, con el regreso de Diego Maradona más Batistuta, Caniggia, Simeone y Redondo, entre otros. Diego había vuelto a la Selección para el Repechaje ante Australia y con su magia el equipo sacó pasaje para la Copa del Mundo. Un 4-0 a Grecia en el debut encendió la llama. Pero después del triunfo ante Nigeria, Sue Ellen Carpenter, una de las tres enfermeras auxiliares de la FIFA que estaban ese día en el estadio, se llevó de la mano a Maradona. El control antidoping dio positivo y Pelusa inmortalizó una de sus conocidas frases: «Me cortaron las piernas». Argentina perdió con Bulgaria y Rumania y se despidió del Mundial en octavos de final.

La revancha fue al año siguiente en la Copa América de 1995 que organizó Uruguay. Una sorprendente derrota por 3-0 ante Estados Unidos en la última fecha del Grupo C obligó a la Selección de Daniel Passarella a chocar con Brasil en cuartos de final. El 17 de julio, en Rivera, en el norte uruguayo, Argentina ganaba 2-1 por los goles de Balbo y Batistuta cuando faltaban apenas 9 minutos para el final. Pero llegó un centro pasado, y apareció Túlio Maravilha, el goleador de Botafogo.

Sue Ellen Carpenter se lleva a Maradona al antidoping en el viejo Foxboro.

Sue Ellen Carpenter se lleva a Maradona al antidoping en el viejo Foxboro.

El delantero bajó la pelota con la mano con total impunidad frente a los ojos del árbitro peruano Alberto Tejada. Definió para el 2-2 y la definición se estiró a los penales. Fallaron Simeone y Fabbri, Edmundo acertó y Argentina se quedó afuera.

En 1996 llegaron los Juegos Olímpicos de Atlanta y el fútbol masculino argentino fue con ilusión en busca del oro que nunca había conseguido. Passarella se puso al frente de un equipo cargado de estrellas Sub 23 como Crespo, Ortega, Ayala, Simeone, Claudio López, Chamot y Gallardo, entre otros. Argentina llegó fácil a la final, pero subestimó a su rival: Nigeria. Los africanos se impusieron por 3-2 y se llevaron el oro. Otro golpe, otra decepción.

La Copa América de 1997 se disputó en Bolivia. Y Argentina no cumplió con un buen papel. Allí nació la célebre frase de Passarella de «la pelota no dobla», por la altura de La Paz. Y con un equipo alternativo, el Kaiser repartió los números de las camisetas por orden alfabético: Christian Bassedas llevó la 1 y el arquero, Nacho González, jugó con la 10. Fue un papelón y la Selección quedó eliminada en cuartos de final tras caer 2-1 con Perú, en Sucre. Brasil arrasó con Romário y Ronaldo, y se llevó la copa.

El Mundial de Francia representó una nueva ilusión para la Selección Argentina y una apuesta grande para Daniel Passarella en el banco. Superó el Grupo H con triunfos sobre Japón, Jamaica y Croacia. En octavos, eliminó a Inglaterra en una histórica definición por penales. Pero en cuartos de final llegó la Holanda de Denis Bergkamp. El cabezazo de Ortega a Van der Sar, la roja, el golazo del talentoso volante del Arsenal y un 2-1 doloroso para siempre.

El mexicano Arturo Brizio Carter le saca la roja a Ortega.

El mexicano Arturo Brizio Carter le saca la roja a Ortega.

Al año siguiente, Paraguay fue la sede de una nueva Copa América. La Selección otra vez renovó la esperanza, ya con Marcelo Bielsa como entrenador. El Loco armó un mix, un equipo con muchos jugadores que brillaban en la liga local, sobre todo los del Boca de Carlos Bianchi: Riquelme, Palermo, Samuel, Guillermo Barros Schelotto, Cagna e Ibarra.

El 3-1 sobre Ecuador fue auspicioso con un doblete de Palermo. Pero el gran golpe fue en la segunda fecha, en la derrota por 3-0 ante Colombia. En Luque, el Titán tuvo tres penales y falló los tres. Fue increíble y uno de los momentos más dramáticos y tristes de la Selección Argentina en la Copa América. Después el goleador convirtió para el 2-1 sobre Uruguay, pero el cruce de cuartos indicaba que el rival era Brasil. Rivaldo y Ronaldo sacaron a la Selección del torneo.

En los años 2000 y 2001 llegó lo mejor de Argentina. De la mano de Bielsa, el equipo nacional se clasificó a la Copa del Mundo de Corea y Japón 2002 con récord de puntos (43) en la Eliminatoria, con 13 triunfos sobre 18 partidos y también fue el que más goles marcó en toda la historia de los torneos clasificatorios a un Mundial, con 42. Pero las Eliminatorias Sudamericanas no otorgan un título, ni una medalla, ni un trofeo. La oportunidad estaba en la Copa América de Colombia, en 2001, pero Argentina no participó: Julio Grondona decidió no enviar el equipo a tierras colombianas donde se vivía un estado de alerta por un atentado en Medellín en plena negociación por la paz entre el presidente Andrés Pastrana y las FARC.

Entonces fue en el Mundial asiático de 2002 donde Argentina fue por el título. Ya a esa altura la Copa América del 93 quedaba lejos y ahora la Selección era favorita. Pero chocó de frente y se volvió en primera ronda tras vencer a Nigeria, caer con Inglaterra y empatar con Suecia. Devastador.

La Selección, eliminada en la primera ronda del Mundial 2002. Batistuta y Bielsa, decepcionados. (Archivo Clarín)

La Selección, eliminada en la primera ronda del Mundial 2002. Batistuta y Bielsa, decepcionados. (Archivo Clarín)

Sin embargo, Grondona renovó el contrato de Bielsa y el rosarino mantuvo a la Selección en los primeros planos del fútbol internacional. En 2003, comenzó el camino rumbo al Mundial de Alemania a buen ritmo con empates ante Chile y Colombia y triunfos frente a Venezuela y Bolivia. Y jugó un puñado de amistosos (9) con una única derrota ante Holanda por 1-0 en Ámsterdam. En 2004, en Atenas, Bielsa se tomó una dulce revancha y logró el oro en los Juegos Olímpicos, un título inédito para el fútbol argentino. Sin goles en contra y con seis triunfos consecutivos, con Carlos Tevez como figura. Pero reservada para los Sub 23.

La estocada final para el ciclo de Marcelo Bielsa en la Selección fue en la Copa América 2004, aunque el rosarino dejó el cargo un par de meses después: en septiembre, tras el triunfo por 3-1 sobre Perú por Eliminatorias, el DT manifestó que se había quedado «sin energías». El golpe de gracia para Bielsa había sido el 25 de julio, en la final frente a Brasil. Argentina ganaba 2-1 con los goles del Kily González y César Delgado. Pero en el minuto 93, Adriano metió un golazo y la definición se fue a los penales. Fallaron D’Alessandro y Heinze, y otra vez la Selección quedaba en el segundo puesto.

Ayala y Abbondanzieri padecen el festejo del empate de Adriano sobre la hora.

Ayala y Abbondanzieri padecen el festejo del empate de Adriano sobre la hora.

Sin embargo, ese subcampeonato le dio la chance de jugar la Copa Confederaciones de 2005 ya que Brasil estaba clasificado por haber conquistado el Mundial 2002. La Selección, con José Pekerman como entrenador, llegó a Alemania renovado con muchos de los jugadores que habían sido campeones mundiales en el ciclo del DT en las juveniles y que no eran tenidos en cuenta por Bielsa como Riquelme, Saviola y Luciano Figueroa.

Por el Grupo A, Argentina superó a Túnez y Australia, y empató con Alemania. Se metió en semis ante México y pasó por penales. En la final otra vez tocó Brasil y la derrota por 4-1 fue lapidaria. Adriano -2-, Kaká y Ronaldinho aplastaron la ilusión del equipo argentino. Pero al año siguiente el equipo de Pekerman tenía la chance de tomarse revancha.

Llegó el Mundial y la Selección mostró un gran nivel. Venció a Costa de Marfil y a Serbia y Montenegro (6-0), e igualó con Holanda. Pasó a México en octavos con el golazo de Maxi Rodríguez y en cuartos llegó Alemania. Después del 1-1 en los 90 y el alargue (Messi se quedó en el banco), los penales decretaron la suerte de Argentina. Fallaron Ayala y Cambiasso, y otra vez quedó el sabor amargo de la derrota.

Lionel Messi en el banco en los cuartos de final ante Alemania, en 2006. (Foto: Carlos Sarraf)

Lionel Messi en el banco en los cuartos de final ante Alemania, en 2006. (Foto: Carlos Sarraf)

Pekerman se fue y Grondona fue a buscar a Alfio Basile, el último entrenador campeón con la Selección. El Coco había ganado todo con Boca, pero el buzo celeste y blanco era una tentación para el DT. Basile otra vez armó un equipazo y se fue a Venezuela para disputar la Copa América de 2007. Jugaban Riquelme, Aimar, Verón, Ayala, Zanetti, Heinze, Cambiasso, Gago, Mascherano, los Milito, Crespo, Tevez y Messi. Arrasó en el Grupo C: 4-1 a Estados Unidos, 4-2 a Colombia y 1-0 a Paraguay. Aplastó 4-0 a Perú y 3-0 a México en cuartos y semis, respectivamente. Y en la final enfrentó a Brasil.

El 15 de julio, en Maracaibo, Argentina cayó 3-0. Julio Baptista abrió el marcador a los 4 minutos y antes del cierre del primer tiempo el gol en contra del Ratón Ayala fue un puñal en el corazón. Dani Alves selló la historia en el complemento. Otra vez había que volver a empezar.

Tevez y Aimar, y el festejo de los brasileños en Maracaibo.

Tevez y Aimar, y el festejo de los brasileños en Maracaibo.

El andar irregular en las Eliminatorias y la división del grupo de futbolistas eyectó a Basile del cargo. Y llegó Diego Maradona. Lo primero que hizo fue pelearse con Riquelme, le dio la cinta de capitán a Mascherano y la 10 a Messi. Entre 2008 y 2009, Argentina logró la clasificación al Mundial de Sudáfrica a los tumbos, con el gol de Martín Palermo bajo la lluvia en Perú y el de Mario Bolatti en el Centenario ante Uruguay para que el DT dejara otra declaración histórica: «Que la chupen, que la sigan chupando», dijo en la conferencia de prensa tras derramar lágrimas en un abrazo interminable con Carlos Bilardo en el campo de juego.

Pero la historia de Diego como entrenador de la Selección terminó de la peor manera. En Sudáfrica, Argentina llegó con Messi en la cima del mundo, pero Leo no convirtió ni un gol. El equipo superó a Nigeria, Corea del Sur y Grecia. En octavos pasó a México con sufrimiento. Y en Ciudad del Cabo Alemania lo sacó de la copa de un hondazo: 4-0. Al regreso, Grondona acorraló a Maradona: le ofreció renovar, pero debía despedir a Alejandro Mancuso, por entonces su mano derecha. Diego renunció no sin disparar con munición gruesa contra Don Julio y Bilardo, que mantuvo el puesto: «Me traicionaron», dijo.

Messi y Maradona, en Ciudad del Cabo, tras el 4-0 ante Alemania. (EFE)

Messi y Maradona, en Ciudad del Cabo, tras el 4-0 ante Alemania. (EFE)

Sergio Batista se había colgado la medalla de oro en los Juegos de Beijing, en 2008 y con Messi y Riquelme como socios, y asumió en la Mayor para suceder a Maradona de manera interina. Pero al final, se quedó con el puesto, aunque fue por poco tiempo. Argentina organizó la Copa América de 2011 y otra vez el foco se puso en Messi, el mejor futbolista del mundo.

Del debut el 1° de julio en el Estadio Unico de La Plata lo que más se recuerda es el frío: a la Selección la rescató el Kun Agüero, que estampó el 1-1 y salvó al equipo del papelón. En Santa Fe, por la segunda fecha, en el Cementerio de los Elefantes, el público silbó a Messi tras el 0-0 con Colombia. Fue el momento más oscuro de la Pulga en la Selección. El 3-0 sobre Costa Rica apenas maquilló un triste desenlace. El 16 de julio, otra vez en Santa Fe, Argentina cayó por penales ante Uruguay, que sería el campeón una semana más tarde.

El penal que le atajó Muslera a Tevez  en la Copa América 2011. (REUTER)

El penal que le atajó Muslera a Tevez en la Copa América 2011. (REUTER)

El que agarró la manija de la Selección fue Alejandro Sabella, que había sido ayudante de campo de Passarella y venía de ser campeón de la Libertadores 2009 con Estudiantes. Pachorra no arrancó bien en las Eliminatorias con un triunfo frente a Chile, la derrota ante Venezuela y el empate con Bolivia. Pero en Barranquilla, ante Colombia (2-1), hubo un quiebre y la Selección empezó a caminar de su mano. En 2012 el equipo encaminó la clasificación al Mundial de Brasil y en 2013 sacó boleto tras ganar la Eliminatoria.

En la cita mundialista el fixture anunciaba que Argentina podía llegar lejos. Venció a Bosnia en el debut, después a Irán y a Nigeria. Pasó a Suiza en octavos, a Bélgica en cuartos y a Holanda en semifinales, por penales. Accedió a la final por primera vez en 24 años, desde Italia 90. En el Maracaná, el 13 de julio, la Selección fue mejor que Alemania, pero dilapidó sus chances. Y en el minuto 113, en el segundo tiempo suplementario, Mario Götze volvió a escarbar en la herida siempre abierta del elenco nacional.

Tan cerca y tan lejos: Messi y la copa.

Tan cerca y tan lejos: Messi y la copa.

Sabella renunció para atender su salud y arribó Gerardo Martino. El Tata, ídolo de Newell’s y de los Messi, se hizo cargo de un equipo golpeado, pero de mucha calidad. El primer desafío fue la Copa América de Chile en 2015 y Argentina volvió a jugar la final. Otra vez la Selección vivió un momento doloroso y una nueva frustración en los penales ante el local. Higuaín y Banega fallaron, y la Roja obtuvo el primer título de su historia.

Al año siguiente, por los 100 años de la Conmebol, se jugó una nueva Copa América, en Estados Unidos. Martino y Messi fueron por la revancha. Otra vez la Selección llegó a la final y otra vez no pudo quebrar a Chile. En los penales el que falló esta vez fue Messi primero y Biglia después. Y los trasandinos, ahora con Juan Pizzi como DT, se llevaron la Copa.

Lionel Messi, luego de fallar su penal ante Chile en la Copa América Centenario. (AFP)

Lionel Messi, luego de fallar su penal ante Chile en la Copa América Centenario. (AFP)

¿Cuánta bronca puede masticar un jugador, un equipo, una multitud de fanáticos del fútbol y de su Selección? Messi dio un portazo y plantó la renuncia. La muerte de Julio Grondona dos años antes dejaba ahora en descubierto el descalabro de la AFA. Sin apoyo para convocar jugadores para los Juegos Olímpicos de Río, Martino dejó su cargo. A la Selección la dirigió el Vasco Olarticoechea con los futbolistas que pudo, con la preparación que pudo. Y el resultado fue un papelón.

En la Mayor asumió Edgardo Bauza. Y el Patón pudo contar con Messi. La Pulga no se perdió ni un partido: el clamor popular lo devolvió a las canchas y a vestir la celeste y blanca. Pero el equipo no arrancaba y estaba en zona de Repechaje en las Eliminatorias. Bauza fue destituido tras apenas 251 días en el cargo. La Comisión Normalizadora de la AFA, con Luis Segura a la cabeza, contrató a Jorge Sampaoli, el casildense que había conquistado al continente con Chile en 2015. Argentina llegó al Mundial por la ventana y gracias al talento de Messi que marcó tres goles en la fecha decisiva ante Ecuador, en Quito.

Jorge Sampaoli en la derrota ante Croacia. (AFP)

Jorge Sampaoli en la derrota ante Croacia. (AFP)

El 2018 trajo un nuevo Mundial, el de Rusia. Y hasta allí llegó Argentina, otra vez con la ilusión de terminar con la racha negativa y de sinsabores, con la pesada mochila a cuestas de las finales perdidas en los últimos años y con 25 años de sequía. Fue un desastre: a Sampaoli se le rebeló el grupo y perdió el control del equipo que a los tumbos llegó a octavos de final tras igualar con Islandia, caer con Croacia y superar a Nigeria con el histórico gol de Marcos Rojo. En octavos, Francia y Mbappé terminaron con el sueño: 4-3.

Sampaoli voló por el aire y nadie quería agarrar a un equipo en llamas. Marcelo Gallardo dijo que nunca lo llamaron; Diego Simeone tampoco recibió ofertas; y Mauricio Pochettino sonó en los medios. Claudio Chiqui Tapia no tenía con quién tapar el bache y dejó que uno de los ayudantes de Sampaoli se hiciera cargo del equipo. Lionel Scaloni junto a Pablo Aimar habían dado la cara tras el papelón de Rusia y lograron el título con la Sub 20 en el torno de L’Alcudia, España. Sumaron a Walter Samuel y a Roberto Ayala, y asumieron de forma interina.

El árbitro Roddy Zambrano desoye el reclamo de los jugadores argentinos. (AP Photo/Victor R. Caivano)

El árbitro Roddy Zambrano desoye el reclamo de los jugadores argentinos. (AP Photo/Victor R. Caivano)

En 2019 llegó la Copa América de Brasil. Y Argentina otra vez fue por el título que desde hace tanto no consigue. Con muchos jugadores jóvenes, la Selección cayó 2-0 en el debut ante Colombia, igualó con Paraguay y venció a Catar. Superó a Venezuela en cuartos. Pero en las semis chocó con Brasil: hizo un digno papel, pero no le alcanzó. Fue derrota 2-0 con el VAR como protagonista. Messi disparó contra la Conmebol: «Acá Brasil maneja todo», dijo. Y tal vez ese haya sido el quiebre. Scaloni y el grupo de ex jugadores que lo acompañan convencieron a Messi, Agüero y Di María, los de la vieja guardia, y se quedaron con el cargo ahora de manera definitiva tras vencer a Chile y obtener el tercer puesto.

En 2020 la pandemia frenó todo y la Copa América que iba a disputarse en Argentina y Colombia pasó a manos de Brasil. Pasaron cientos de jugadores -entre ellos Riquelme, Crespo, Cambiasso, Tevez y Mascherano, entre muchos otros-, 11 entrenadores. Pasaron 7 Mundiales y 10 ediciones de la Copa América. Este triunfo ante Brasil en el Maracaná quedará grabado a fuego en el corazón de la Selección.

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